Fuente: www.lavozdegalicia.es/ed_deza
Fecha: 09 Marzo 2006
Cazadores con la escopeta en alto
(Firma: PEDRO BERMÚDEZ)
LOS CAZADORES de Forcarei tienen una buena batida montada. Hace cinco años que constituyeron un Terreno Cinegético Ordenado (Tecor) sumando escopetas de varios bandos. Los deportistas de la sociedad de caza de Forcarei se asociaron con los del colectivo Río Umia y admitieron además a otros de Soutelo y Pardesoa y de las localidades ourensanas de Lebozán y Doade, en el municipio de Beariz.
La fusión podría haber sido más que rentable, pero los problemas enturbiaron las relaciones desde el primer momento. Forcaricenses y estradenses empezaron su idilio con las escopetas en alto. En Río Umia se integraban deportistas de Sabucedo, Liripio, Souto, Montillón, Parada, Ribela, Codeseda y Santa Cristina de Vinseiro. Sin embargo, los deportistas de esta última parroquia jugaban a dos bandas. Tenían parte de sus montes en la sociedad de A Rocha y ofrecían la restante al nuevo Tecor que se formaba. Tenían además doble licencia de caza, en una y otra sociedad. Su estrategia no gustó desde el principio, aunque tampoco fue vetada por nadie.
Mal pie
No obstante, la fusión no comenzó con buen pie. Las prácticas abusivas de caza dieron el empujón que faltaba. Sus propios compañeros de expulsión reconocen que algunos estradenses cazaban demasiado. No es que incumpliesen la legislación, pero cada salida al monte se parecía más a un tiroteo que a un deporte. El elevado número de capturas enseguida despertó la mala leche de quienes ven la caza con otros ojos y la envidia de quienes también esquilmarían la fauna local si pudiesen.
Al final, las tensiones estallaron y culminaron en una expulsión polémica. La paz era imposible en un Tecor en el que había demasiadas rencillas y escopetas cargadas.

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