Fuente: www.redaragon.com/cazaypesca
Fecha: 07 Febrero 2006
Caza menor: una temporada para olvidar
CAZA MENOR La FAC hace balance de un año en el que la perdiz ha sido la gran perjudicada debido a la sequía y la falta de alimento
MIGUEL LAGRAVA
Carlos Gil, acompañado de Ángel Berzosa y Francisco Gimeno, entre otros.
Temporada para olvidar. Ésta es la principal lectura que hacen la mayoría de las sociedades a la hora valorar la temporada de caza menor ya finalizada en Aragón. Se han cumplido los peores augurios de las primeras semanas de octubre, y la sequía y la escasez de piezas han supuesto que se hable de una de las peores campañas de los últimos años para muchos.
Ángel Ortilles, Santiago Castillero y José Manuel Berges, con una buena percha de zorzales.
"La temporada ha sido mala en número de piezas y capturas. La perdiz ha sido la gran sacrificada, y no ha habido tanto conejo como en años anteriores. Por su parte, aumentaron las capturas de liebres en zonas como los Monegros", admite el presidente de la Federación Aragonesa de Caza, Fernando Tello.
Por el contrario y a pesar de los resultados, la temporada ha dejado entrever la buena predisposición y concienciación de los cazadores que se han visto obligados a restringir los días y las zonas de caza. "Hay que felicitar y agradecer a todo el colectivo la sensatez y sentido de la responsabilidad que han mostrado. Algunos cotos tuvieron que cerrar muy pronto, otros limitaron los horarios, unos prohibieron la perdiz y algunos restringieron la caza del conejo", añade.
Y es que ante una situación así, caracterizada por la escasa población, la continuidad de parejas reproductoras en los cotos ha sido una de las soluciones de cara a mantener, con cierta garantía, la actividad cinegética. "Los cazadores han comprendido que deben autolimitarse en las capturas. Se han cobrado muchas menos piezas porque el colectivo ha sido consciente de la importancia de mantener ese valor: la supervivencia de reproductores de cara a la próxima temporada", manifiesta Fernando Tello.
Los cotos aragoneses sufrieron desgraciadamente la escasez de lluvias, al igual que pasó en la mayoría del territorio nacional. De ahí que se esté hablando de una temporada aciaga. Eso sí, el balance ha variado, dependiendo de las zonas y especies.
Provincia de Zaragoza
Si hablamos de la provincia de Zaragoza, los Monegros han registrado una excelente presencia de conejo. "Allí la temporada ha sido alta, no así en el resto de la provincia donde hay que hablar de un número medio-bajo. La liebre es tan impredecible que no sabíamos cómo se iba a comportar, al ser liebre de paso. Al final, hemos visto que su densidad ha sido más bien alta", afirma Fernando Martín, delegado de la FAC en la provincia.
En cuanto a la perdiz, han sido numerosos los cotos que no han abierto o han tenido que cerrar a primeros de noviembre. "No crió como en años anteriores y fue un verano muy seco". Acabada la caza menor, ahora es tiempo para pensar en la mejora de los cotos. "Las sociedades deben aunar esfuerzos en la gestión y control de depredadores y alimañas, así como en la planificación de la temporada que viene", advierte Martín.
Alto Aragón
En la provincia de Huesca, la superpoblación del conejo ha sido la nota más reseñable, en zonas como Almudévar, Peralta, Calasanz o Zaidín. A excepción de la becada y los zorzales, el resto de las especies ha dado más pena que gloria. "La perdiz crió mal y muchos socios se vieron obligados a reducir el número de capturas o a cerrar en noviembre porque han sabido entender la problemática. También ha habido poca liebre", señala José María Artero, delegado de la FAC en Huesca.
Artero es de la opinión que la mejor repoblación en un coto es no cazar en él. Por lo menos, ante una campaña tan mala, algo se ha conseguido en numerosos municipios aragoneses. "A poco que acompañe el tiempo y no haya sequedad, la perdiz se recuperará".
Provincia de Teruel
Por último, la provincia turolense ha seguido la dinámica general. "El conejo ha estado muy presente en algunas zonas muy puntuales donde se ha cumplido, pero no se ha disfrutado de él. Los zorzales, a días. Y las becadas han ido apareciendo en lugares donde no era muy corriente su presencia", dice el delegado provincial de Teruel, Antonio Gómez.
La perdiz no se ha salvado de la quema en Teruel y ahora sólo falta esperar que el cierre prematuro de los cotos dé beneficios a la larga. "La temporada de perdiz ha ido fatal, ya que no ha criado. Espero que las sociedades hayan adoptado medidas en sus cotos, como el control de depredadores. No en vano suelen disminuir entre el 20 y el 30% las perdices que quedan para criar", concluye Gómez.

Escribe un comentario