Fuente: www.diariodeibiza.es
Fecha: 9 Diciembre 2005
EIVISSA | PEP RIBAS

Es Soto se convirtió ayer en escenario natural para la caza ecológica. Bajo la organización de la Asociación de Criadores des Ca Eivissenc, una quincena de podencos exhibió sus aptitudes cinegéticas a la vista del público en la primera `Podencada eivissenca´

Los canales del acantilado de es Soto, detrás de las murallas de Dalt Vila, se convirtieron ayer en el escenario natural en el que una quincena de podencos enseñaron al público su arte y habilidades en la caza del conejo prescindiendo de cualquier tipo de armas.
Tal vez por el frío viento reinante o porque era la primera vez que se organizaba un espectáculo de estas características cara al público, sin haberlo publicitado suficientemente, la primera `Podencada eivissenca´, organizada por al Associació de Creadores des Ca Eivissenc, no convocó a tantos espectadores como se esperaba.
Sí que se apuntaron en los alrededores de la muestra cerca de un centenar de personas, en su gran mayoría cazadores y aficionados a este deporte. El presidente de la entidad organizadora, Antoni Serra, Peixet, se mostró satisfecho por la convocatoria obtenida, habida cuenta de que el permiso municipal para llevar a cabo la actividad se había conseguido sólo cinco días antes.
Muchos de los asistentes eran miembros de la asociación o muy entendidos en la materia, por lo que las buenas faenas de los podencos al mostrar sus habilidades cinegéticas merecían calurosos aplausos de la concurrencia cual si de deportistas humanos se hubiese tratado. Sin duda, estas ovaciones llegaron incluso a despistar a los perros, que en varias de sus batidas no consiguieron levantar ningún conejo.

`Metxa´ marca la carrera
El primer perro que salió fue una hembra, na Metxa, propiedad del cazador Toni Cristòfol, que salió a la caza junto con un compañero. A los pocos minutos, Metxa daba señales evidentes de haber descubierto rastros de algún conejo en el interior de las ramas de un pino en el fondo del canal. Varias carreras detrás del roedor y en pocos minutos el podenco se había apropiado de su presa, a la que, no obstante, entregó viva.
La demostración duró unas dos horas y al final los canes se cobraron un total de cinco conejos, tres de ellos vivos. Las tres últimas piezas fueron capturadas cuando se soltó al conjunto de la colla, compuesta por una quincena de ejemplares, la élite de los podencos ibicencos dedicados habitualmente a la práctica de este deporte.
Esta primera prueba había levantado cierta expectación en los medios de comunicación. Además de la cobertura local estuvo presente en la prueba una fotógrafa y redactora de la revista `Perros de caza´, de tirada nacional, desplazada expresamente a la isla.
También estuvo presente el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Eivissa, quien según anunció Antoni Serra, ofreció la colaboración del equipo municipal de gobierno para futuras ediciones de esta actividad, con actuaciones como la instalación de una carpa y la debida señalización. Serra añadió que su asociación pretende convertir este tipo de pruebas en un atractivo turístico.