Fuente: www.bierzoportal.com
Fecha: 13 Octubre 2005
La peor sequía de la década está poniendo en peligro la temporada de caza en un país de gran riqueza cinegética.
Este año la principal víctima de la escasez de lluvias y de capa vegetal en los montes españoles está siendo la caza menor, afirma Ángel Gracia, gerente de la Real Federación Española de Caza. Y de este grupo, la gran damnificada es la perdiz. Según Gracia, esta especie ha sufrido «no sólo por la falta de alimento, sino porque en muchas zonas ni siquiera ha habido cría o ésta ha sido muy irregular».

Estos factores han provocado que la presencia de una de las especies autóctonas más apreciadas por los cazadores se haya reducido respecto al año pasado en una proporción de 10 a 1 en algunas zonas, según Gracia.

A pesar de que las poblaciones de especies hispanas de caza menor como la liebre o el conejo se han mantenido, otras aves migratorias como las codornices han preferido criar en otras latitudes como el sur de Francia, donde la humedad ha sido mayor este año.

Aunque los incendios les han afectado muy negativamente, el caso de las especies mayores como ciervos o corzos es menos preocupante, señala Gracia, ya que presentan mayor aguante ante la sequía. El gran riesgo, añade, «está en la caza menor; hay que tener mucho cuidado, porque si no se hacen las cosas bien se podrían tardar entre 4 y 5 años en recuperar las poblaciones».

En época de escasez no hay cría

Las últimas lluvias caídas en el país han traído algo de esperanza a los cazadores. «Si sigue lloviendo durante 10 ó 15 días la cosa podría mejorar», afirma Ángel Gracia, «aunque el daño ya está hecho porque las especies se autorregulan en época de escasez y no crían». Para no empeorar la situación, las federaciones autonómicas de caza ya están hablando con las sociedades locales para pedir cautela en el monte, e incluso, algunas han contactado con la Administración para pedir un replanteamiento de la veda o la adopción de medidas excepcionales.