Fuente: actualidad.terra.es
Fecha. 2 septiembre 2005
La sequía está haciendo estragos en una provincia como la nuestra, que vive por y para el campo. La falta de lluvia está repercutiendo de forma muy negativa en el equilibrio de los ecosistemas y en la subsistencia de sus moradores. A poco menos de mes y medio para que comience oficialmente la temporada cinegética, buena parte de las 881 fincas legalizadas y controladas para este deporte (en total ocupan una superficie de 981.000 hectáreas) ya han advertido de que en algunos casos ni podrán abrir la veda en sus recintos.

La razón es tan sencilla como preocupante: no hay animales. La situación es la siguiente. Las especies que tienen más inconvenientes para desplazarse no encuentran en su entorno ni agua para beber ni pasto para comer, ya que muchas charcas se han secado y la hierba no ha crecido. Las que sí se pueden trasladar con algo más de facilidad están acudiendo a los puntos húmedos, precisamente donde se hallan los predadores.

Además, se da la circunstancia de que los desequilibrios nutricionales en la fauna conllevan automáticamente una reducción considerable de la reproducción (estiman que la tasa de natalidad se ha podido rebajar más del 70 por ciento), el abandono de las crías y alumbramientos defectuosos.

Según el delegado jienense de la Federación Andaluza de Caza (FAC), Mariano Pastor, la población de perdices y codornices ha podido descender en algunos puntos hasta el 80 por ciento. El único que puede haberse librado por el momento de la quema es el conejo, que sí parece haberse adaptado mejor a las condiciones climáticas tan adversas, aunque los expertos consideran que, a buen seguro, también habrá disminuido.

Tampoco caza mayor

Para los aficionados a la caza mayor la campaña tampoco será muy buena. A excepción de los parajes en los que los dueños y arrendadores han mantenido a las reses (han colocado en puntos estratégicos abrevaderos y depósitos con pienso para que las bestias engorden), la coyuntura es bastante negativa. Habrá menos ciervos y muflones y el mismo número de jabalies.

Juan José Barrero es ingeniero forestal y técnico de la FAC. Explica que 'lo normal es que los responsables de los cotos con más problemas restrinjan todavía más las fechas a fin de que no desaparezcan los animales' y haya que tomar costosas medidas como la reintroducción. El calendario para la práctica de la caza menor es del 9 de octubre al 1 de enero y para la mayor, del 15 de octubre al 15 de febrero. Estos lapsos se pueden estrechar en función del Plan Técnico de la Caza y en función de los criterios de los propios gestores, que están facultados incluso para prohibir cualquier tipo de actividad en la zona que tutelan.

Habrá otros, sin embargo, que sí aprovecharán al máximo el tiempo porque organizan cacerías, porque viven de este negocio y porque deben satisfacer la gran demanda por parte de aficionados de España y del extranjero.

Y es que un indicativo de calidad de nuestro territorio es el gran número de trofeos homologados que se obtienen ejercicio tras ejercicio. Los 15.500 federados de la provincia se decantan sobre todo por las modalidades de montería, batida y rechazo (en caza mayor) y ojeo y rececho (en menor).

Desde la Junta se lleva a cabo un exhaustivo seguimiento de los 900 espacios reservados para este fin. Se da la especial circunstancia de que una cuarta parte de Jaén (300.000 hectáreas) tiene calificación de 'protegida' aunque albergue grandes extensiones acotadas. Otras tareas de la administración autonómica son las de redactar informes, otorgar licencias y posteriormente habilitar o deshabilitar a sus tenedores y convocar cursos de formación y especialización.

Terra Actualidad - Vocento/VMT