Fuente: www.canalsur.es
Fecha. 19 Septiembre 2005
Los hechos se remontan al 9 de diciembre de 2001 cuando el guarda del coto, gestionado por la Sociedad de Caza "Santa Ana" y un acompañante, también socio del coto, fueron sorprendidos por agentes del Seprona cuando colocaban cebos, consistentes en trozos de chorizo a los que se había añadido un "potente" veneno.

El juzgado de lo Penal número de tres celebra hoy un juicio contra los cinco miembros de la junta directiva del coto de caza de Torredelcampo (Jaén) y el guarda de la sociedad de cazadores acusados de usar "trozos de chorizo envenenado" en el coto.

Sobre el terreno ya existían en ese momento 20 cebos envenenados, así como varios lazos de acero trenzado dispuestos sin freno, topes, tuercas u otro sistema destinado a procurar su selectividad, según manifestó la organización Adena.

En este sentido, Adena precisó que en el vehículo portaban "cuatro kilos y medio de chorizo fresco, de los cuales uno estaba preparado en porciones de unos cinco centímetros con un corte longitudinal, igual que los que estaban sobre el terreno", así como un "cubo que contenía tres kilogramos de la sustancia venenosa detectada en los cebos", junto a una cucharilla con la que se "dosificaba el veneno en la carne".

Además, todo ello junto con 300 cables de acero trenzado y 36 lazos preparados para su colocación.

Para la organización, a causa de estos cebos resultaron afectados tres perros de pastores, a lo que agregó que "la disposición indiscriminada de los cebos, sin ningún tipo de control, podía haber afectado a cualquier especie silvestre", siendo un método de caza "masivo" y "no selectivo".