«Es incompatible que una comarca se dedique a la vez al turismo, la ganadería y la caza»
Fuente: www.lne.es
Fecha. 2 Septiembre 2005
«España entró en la Unión Europea como mercado consumidor y las grandes producciones de Asturias, como la leche, eran excedentarias»
Oviedo,
María José IGLESIAS
Román Suárez Blanco, abogado y presidente de la Caja Rural de Asturias, mira con atención los movimientos del campo asturiano desde un observatorio privilegiado. El máximo responsable de la entidad financiera ligada al campo en la región asegura que hace falta definir un rumbo para el campo en Asturias.
-El pesimismo cunde en el campo. ¿Qué es lo que está pasando en Asturias?
-El esquema básico para explicar la situación es hasta pueril y parte de años atrás. Cuando España entró en la Unión Europea -entonces Comunidad Económica Europea- lo hizo con la mentalidad de país consumidor, no productor. Eso mismo pensaban los europeos. Se notó de una forma especial en Asturias. Las grandes producciones de la región eran excedentarias en la Europa unida. El carbón, el acero, la leche... todo el montaje estructural de la economía asturiana. En carne no se notó tanto porque nunca fuimos capaces de organizar un mercado de carne con grandes mataderos en las alas y un gran macelo central. A nadie le interesó enfrentarse con los intereses de los pequeños mataderos. No hicimos nada. Aún seguimos pensando qué vamos a hacer.
-¿El tiempo se agota para clarificar el futuro?
-El sector lácteo español, y por ende el asturiano, tuvo la tremenda suerte de que ocurriese el desastre nuclear de Chernóbil. Un gran segmento de Europa quedó improductivo y la leche se mandaba a esas zonas. Por otro lado, está claro que Europa no tiene prisa por convertirse en un sistema político unitario. Es dificilísimo conjugar los intereses de todos los estados. Partiendo de esa base debemos plantearnos cómo estructurar nuestros sectores productivos. No se está haciendo desde ninguna instancia, ni siquiera desde las más altas.
-Tal vez es mejor dejar que el mercado vaya por sus propios derroteros.
-Yo soy un firme defensor del libre mercado. Estoy convencido de que es la mejor forma de lograr desarrollo. Pero para que ese libre mercado funcione los empresarios deben decidir hacia dónde quieren ir.
-¿Tal vez es difícil con corsés como los que impone el sistema de cuotas lecheras?
-Decirle a un ganadero «no se pase» de tal o cual contingente de producción es un modo de poner puertas al desarrollo económico. Es como ordenarle a un niño de 15 años que no crezca más. Nunca llegará a madurar como persona. Lo que les pasa a los ganaderos asturianos es que han llegado a un nivel extraordinario en la cantidad y calidad de sus producción. En ese punto se plantean: ¿pero dónde voy a vender? A alguien se le ocurrió pensar que el precio de la leche debía ser equivalente a un salario para el ganadero. Yo me pregunto cómo se puede competir así. Para vender más leche habrá que buscar nuevos puntos de venta, más clientes, aumentar la cantidad de producción... Claro, si hay cuotas nos encontramos con una economía dirigida.
-¿Puede imaginarse una Asturias sin ganaderos ni agricultores?
-Desde el año 2000 no han hecho más que desaparecer ganaderías. Se ha reducido el número de vacas y el de ganaderos. Por el contrario, la cuota láctea y la producción de leche se mantiene constante, la de carne incluso ha ido en aumento. El sector ganadero ha vivido una reconversión brutal. El porvenir estará garantizado si se define el futuro. Los mercados son globales. Es necesario constituir unidades económicas superiores que tampoco pueden ser monopolísticas. En el futuro harán falta unidades económicas muy diversificadas para resistir los envites del mercado. Una empresa como Central Lechera podría constituirse en núcleo de control de un grupo de empresas que se beneficiasen del prestigio de la marca. Incluso puede ser conveniente tener entidades financieras dentro de ese grupo, para gestionar la inversión del dinero que se gane.
-¿Ese tipo de grupos empresariales funcionan en el resto de Europa?
-En España no hemos querido optar por un modelo que domina en el mercado europeo. Existen grupos de ese tipo en países como Holanda o Inglaterra. Tal vez es que somos demasiado individualistas. Esta clase de grupos domina el mercado de productos como el vino o el aceite. Ninguna de sus cabeceras es española. A este paso vamos a ser el lugar de Europa al que vienen a pasar sus vacaciones.
-¿Esa idea no le hace demasiada gracia?
-Si es así debe admitirse ese papel conscientemente. Es incompatible que una comarca se dedique a la vez al turismo, la caza, la agricultura y la ganadería. Al visitante le molestarán los olores de los purines. Al dueño de la ganadería, los daños de los animales salvajes del coto de caza. Lo cierto es que el modelo para Asturias sigue sin definir. Seguimos a la expectativa. Nadie toma decisiones. El Gobierno, al menos, debería informar a los empresarios de cuál es el escenario que se gesta. Parto de que un político sabe más que yo de esas cosas. Quien asume una responsabilidad de servicio público debe ser consciente de su deber y tiene que saber si lo está haciendo bien o mal. Quien no sepa o no quiera que deje el paso a otro.
-¿La multa láctea ha tomado a muchos ganaderos por sorpresa?
-No creo. Todo el mundo sabía que era una posibilidad. Algunos decidieron correr el riesgo.
-¿Le parece bien que se ayude a los ganaderos multados cuando otros pidieron créditos para comprar cuotas?
-Estamos obligados a echarles una mano. Un instrumento financiero como el nuestro, creado por y para ellos, por delante de todos los demás. Además, cómo podemos juzgar lo que hizo uno y otro. En una situación de naufragio cada uno actuó como lo creyó más conveniente, haciendo lo que era mejor en ese momento. Los agricultores y ganaderos fueron un grupo social que se quedó muy atrás en Europa, porque el resto no tenía nada que perder y salía a la calle a protestar sin ningún temor. Los campesinos siempre quisieron conservar el palmo de tierra, que además les permitía comer. La política agraria comunitaria (PAC) se creó para incorporar a esa gran familia europea al estatus social que le correspondía. Europa se volcó con el campo. España llegó tarde.
-A pesar de que España pidió ingresar en la ahora Unión Europea mucho antes de 1975.
-El régimen de Franco era una excusa que Europa ponía. Cada régimen se vuelve malo o bueno según convenga o no a los intereses económicos. Cuando les interesó tener más mercado al que vender abrieron las puertas

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